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lunes, 21 de diciembre de 2009

WABI - SABI o cómo retomar el sentido de la vida

Sólo cuando comprendamos el valor de lo imperfecto y lo efímero estaremos preparados para disfrutar, momento a momento, del milagro de existir.

WABI es un término japonés que hace alusión a la sencillez, humildad y simpleza de las cosas otorgándole una dignidad intrínseca.Con el tiempo surge el SABI, ese sensación que deja  lo aviejado, lo gastado po el uso, lo solitario y olvidado y que de forma natural cohabita con nosotros. Descubro que soy un poco wabi-sabi pues todo lo que me aporta alguna sensación es así:   el arte, cine koreano,chino,..., objetos antiguos, decoracion minimalista,  plantas naturales,- nunca  he soportado las plantas artificiales, las cosas que quieren parecer autenticas  como las piedras en la bisutería, el cesped homógeneo-.



Andrew Juniper afirma que si un objeto o expresión puede provocar en nosotros una sensación de serena melancolía y anhelo espiritual, entonces dicho objeto puede considerarse wabi-sabi.

http://comodicenquenosegoza.blogspot.com/2009/12/wabi-sabi-la-belleza-infinita.html

 Un libro de Leonard Koren:

Wabi-Sabi: for Artists, Designers, Poets & Philosophers


Esta sugerente escultura la  he descubierto viendo la película Time  ( Shi Gan ); en ella queda patente la adversidad  provocada por el alejamiento del mundo occidental  del Wabi-sabi  es  la decimotercera pelicula del director coreano Kin ki-duk,  un drama romántico en el que  los personajes parecen desplazarse sobre una cinta de Moebiüs, pues al transcurrir el tiempo, éstos en la busqueda  de ellos mismos  provocan un desencuentro que, a diferencia de  un bucle circular, el  principio y el fin  parece no unirlos nunca.

La escultura , junto a otras también  conmovedoras están en el parque de Baemigumi, situado en la isla de Mo, a cuarenta kilómetros de Seúl, la capital de Corea. Allí expone una treintena de obras el escultor Lee Il-ho, que vive y trabaja en esta isla, de superficie inferior al kilómetro cuadrado.  Todo un reencuentro con la  naturaleza  en oposición a la  frenética vida de la ciudad en la que  la tecnología avanzada  están perjudicando  al espíritu y a los instintos más puros del ser humano.

Descubriendo a Emmy Noether de la mano de Eduardo Sáenz de Cabezón.

                Verano, es tiempo de aprender, y para ello hay que leer; empiezo un libro : "El árbol de Emmy. Emmy Noether, la mayor ...