Pues sí, después de escuchar la siguiente noticia:
" El juzgado de lo Contencioso Administrativo 5 de Sevilla celebrará hoy un juicio por la multa impuesta a un policía nacional, que fue sancionado por la Guardia Civil por conducir sin el cinturón de seguridad de su coche cuando perseguía a unos delincuentes."
Me imagino a este policía desafiando las renombradas leyes de la física que rigen la fórmula que relaciona la velocidad , el tiempo y el espacio, y, como en la no menos célebre Paradoja de Aquiles y la Tortuga, alcanzando al delincuente cual tortuga el policía y un veloz Aquiles el delincuente; eso sí, sería preciso despreciar el tiempo que éste necesitaría para quitarse el cinturón de seguridad; al fín y al cabo ese tiempo empleado podría emularse a un infinitesimo y, el espacio recorrido podría ser considerado prolongado irremediablemente ya que el movimiento es pura ilusión como así se deduce de la Paradoja de Zenón:
«Si Aquiles quiere alcanzar a una tortuga que huye de él, deberá primero llegar a donde la tortuga se hallaba cuando Aquiles inició su marcha; pero para entonces la tortuga estará en una nueva posición, que también deberá ser alcanzada por Aquiles antes de atrapar a la tortuga. Como esto se repite una y otra vez, sin fin, Aquiles no llegará a alcanzar a la tortuga.»
Lo que le permitiría además usar la velocidad de crucero de su automóvil -para no rebasar en ningún momento de la persecución el límite establecido-.
Cosas que pasan en Andalucía.
“De cualquier modo, el concepto de infinito no es infinito.”
Aristóteles, Metafísica 994b, 28
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